"La arcilla fundamental de nuestra obra revolucionaria es la juventud"

Ernesto Guevara

miércoles, 20 de julio de 2011

”En Honduras nada ha cambiado, pero el país ha salido de la agenda”





Lo dicen dirigentes del FNRP desde Uruguay Carlos H. Reyes y Juan Barahona en Montevideo.

Publicado en www.resistenciahonduras.net



En muy poco se diferencia el gobierno actual de Porfirio Lobo de la dictadura que derrocó a Manuel Zelaya dos años atrás, pero el régimen hondureño ha logrado lavar su imagen, dicen a Brecha Carlos Reyes y Juan Barahona, dirigentes del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) de ese país. La formación de un Frente Amplio, liderado por Zelaya, para competir en las elecciones de 2013, fue uno de los centros de esta entrevista.

El 26 de junio unos 1.500 participantes en una asamblea extraordinaria del FNRP, el conglomerado de movimientos sociales y sectores políticos constituido para luchar contra la dictadura encabezada por Roberto Micheletti tras el derrocamiento del presidente Manuel “Mel” Zelaya en junio de 2009, decidió dar forma a una alianza política con la cual presentarse a las elecciones de 2013: el Frente Amplio de Resistencia Popular (FARP).

Zelaya, nombrado coordinador general del FNRP apenas regresó al país a principios de junio de su exilio en República Dominicana, venía craneando desde hacía tiempo dar forma político electoral a la Resistencia antigolpista, pero en el arco de movimientos sociales que componen el FNRP la idea no había terminado de cuajar.

Algunos de los sindicatos, organizaciones campesinas, estudiantiles, indígenas, de mujeres que integran el FNRP temen que con la formación del Frente Amplio el movimiento de resistencia se embarque en una deriva electoralista que lo aleje progresivamente de sus “objetivos de transformación social radical” y que lo lleve a pactar con el actual gobierno de Lobo (continuista del de Micheletti) una salida para “dar vuelta” la página de la dictadura, según dijo uno de los portavoces de esta postura.

Zelaya cree, en cambio, que el FARP es “el” paso a dar para “derrotar al proyecto oligárquico en el país” y niega que se vaya a bajar de “los principios antioligárquicos y antiimperialistas que han animado a la resistencia”. La discusión se dio a lo largo de semanas en las estructuras de base del FNRP, y la terminó ganando el ex presidente.

El plenario de fines de junio, realizado el mismo día que se conmemoraban dos años del derrocamiento de Zelaya y un mes después del retorno del ex presidente, refrendó esa opción. “Una nueva era se inicia hoy en el país: el comienzo del fin del bipartidismo”, dijo Zelaya a los frentistas que lo aclamaban.

El local del Instituto Central de la capital, cuentan las crónicas desde Tegucigalpa, estaba poblado de banderas rojinegras del Frente y de retratos gigantes de Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales, Lula, Dilma Rousseff, Fidel Castro. “Nadie será excluido del Frente Amplio, sólo aquellos que adhieran al golpismo o que no compartan nuestro principio básico de combatir la explotación del hombre por el hombre”, dijo Zelaya, y comentó que la del FARP será “una propuesta de inclusión social en paz”, que embarcará al país “hacia un socialismo democrático, un liberalismo pro socialista”.

Juan Barahona, coordinador general del FNRP en ausencia de Zelaya, devenido subcoordinador luego del retorno del ex presidente, y ahora otra vez segundo de “Mel” en el FARP, y Carlos H Reyes, dirigente del sindicato de trabajadores de la bebida y uno de los opositores al FA dentro del FNRP, llegaron a Montevideo el domingo pasado invitados por FUCVAM, con el apoyo del Comité de Solidaridad con Honduras de Uruguay y de la Regional Latinoamericana de la Unión Nacional de Trabajadores de la Alimentación (UITA).

Ambos afirman que para las fuerzas que integran “el arco de la resistencia” las cosas han ido evolucionando favorablemente porque ahora “hay una unidad que era impensable antes del golpe, y el retorno de Zelaya le sumó fuerza a ese proyecto”, según resume Reyes. “El imperio y la derecha –dice- pensaban que Zelaya cuando regresara volvería a su partido de origen, el Liberal”, que lavaría su propuesta, que sería fácilmente neutralizable. “No lo hizo, al menos por ahora, y se ha preservado la unidad de acción política y social que había logrado el FNRP”, dice el sindicalista.

Barahona y Reyes coinciden en que sin esa unidad les será difícil enfrentar a un gobierno “absolutamente continuista de la dictadura” pero que ha logrado blanquearse con “unas pocas concesiones”, como el regreso de Zelaya y algunas promesas de respeto a los derechos humanos y a la libertad de organización política que no ha cumplido o sólo en parte.

“Porfirio Lobo no se diferencia en absoluto de Micheletti, son la misma cosa”, dice Barahona. “Continúan los asesinatos, las desapariciones, las torturas, las violaciones a mujeres en las comisarías. Y la misma criminalización de las luchas sociales que se daba bajo la dictadura”.

Sólo entre marzo y junio pasados murieron nueve dirigentes campesinos y otros tres desaparecieron en la zona del Bajo Aguán, escenario de enfrentamientos entre pequeños campesinos y grandes terratenientes que recurren a bandas de sicarios armados.

MODELOS

“La oligarquía, los grandes empresarios ligados en especial al negocio agrario son el enemigo a vencer, son quienes impulsaron el golpe y continúan gobernando. El problema de la propiedad de la tierra es básico en Honduras. También el de la propiedad de los recursos naturales. Lo que pretende el Frente es abolir el actual modelo, impulsar transformaciones de fondo”, dice Barahona.

¿En qué piensan cuando hablan de “abolir el modelo”? ¿Cuál sería la alternativa?, pregunta Brecha a Barahona. “En la Honduras de hoy, el Estado es un Estado achicado, sin ningún poder. Queremos revitalizarlo. Se han privatizado los recursos hídricos y otros. Queremos que sean públicos. En los setenta hubo entrega de tierras a los campesinos, y desde los noventa, con una ley que se llamó de modernización agrícola, el proceso se revirtió y esas tierras volvieron a los grandes empresarios del sector. Pretendemos entregárselas nuevamente a los pequeños campesinos”.

¿Hay consenso en el Frente para tomar ese tipo de medidas? “Son parte de sus propuestas. Pese a su diversidad ideológica, que es su fuerza y su debilidad al mismo tiempo, tiene objetivos de transformación que son comunes a todos. Uno de ellos es la lucha contra la oligarquía y los grandes empresarios que están en la base de este modelo y que son los que dieron el golpe y siguen gobernando.

Cuando se instauró la dictadura, la resistencia se unificó en torno a dos objetivos precisos: la restitución de Mel Zelaya y una convocatoria a asamblea nacional constituyente. Pero el Frente logró aglutinar sindicatos, mujeres, jóvenes, indígenas, campesinos, maestros, pequeños empresarios golpeados por la crisis, además de a los partidos de izquierda y a los sectores del Partido Liberal que apoyaban a Zelaya. Como Frente estuvimos en la calle desde el primer momento. Eso nos fue estructurando, y en la unidad de acción todos nos fuimos dando cuenta que sin grandes transformaciones sociales cambiaríamos algo para no cambiar nada”.

TRAMPAS

La opción de Zelaya de ponerse a la cabeza de un nuevo partido con pretensiones electorales (todavía le falta ser reconocido por el Tribunal Supremo Electoral y para ello tiene que recoger al menos 43.000 firmas de adherentes) dividió las aguas entre los propios liberales que lo acompañaron en la lucha contra la dictadura. Algunos decidieron seguirlo, otros volvieron al redil.

Zelaya, en todo caso, no puede ser candidato en las condiciones actuales. La Constitución impide a un ex presidente volver a serlo. Modificarla sigue siendo una de las demandas principales del FNRP, y para promover esa reforma en el Congreso lanzó una campaña de recolección de firmas que ya superó el millón 200 mil. El respaldo masivo a esa propuesta le ha hecho afirmar a Zelaya que “las fuerzas de la resistencia son hoy la principal fuerza política del país”.

En caso de fracasar la reforma constitucional, hay sectores del zelayismo que proponen como candidata presidencial a la esposa del líder del Frente, Xiomara Castro. “Es una idea que parte de los sectores liberales cercanos a Zelaya. El Frente no la ha discutido”, dice Barahona.

Reyes piensa, por su lado, que el FNRP no puede centrar su acción en preparar las elecciones de 2013, que tiene demasiadas cosas para atender en el terreno social. “Vamos a respetar la institucionalidad del FNRP, y si se decidió ir hacia un Frente Amplio electoral lo respetaremos.

Una división del Frente sería un descalabro para el movimiento social. Honduras ha tenido el mayor nivel de conjunción del movimiento social en América Central, y eso hay que preservarlo. Pero no queremos que el FNRP derive en uno de esos partidos que solamente se organizan para elecciones. Tenemos temor de que la gente que viene de los partidos, que no ha tenido el nivel de lucha que hemos tenido los sindicatos, las organizaciones campesinas y otros, quiera copar la nueva estructura y que el Frente Amplio funcione al estilo de los partidos tradicionales, recreando el viejo bipartidismo de otra forma”.

Reyes cree que “se ha caído en algunas trampas tendidas por el imperio”. Una primera fue “cuando Zelaya aceptó la mediación con Lobo que le había propuesto la canciller de Estados Unidos, Hillary Clinton. En el Frente pensamos entonces que esa mediación sólo serviría a Lobo, cuando la OEA había determinado que Zelaya debía ser repuesto en el gobierno. La otra trampa fueron las elecciones de noviembre de 2009, que sirvieron para limpiar al régimen”.

Con esas trampas, agrega, el régimen logró blanquearse “hacia afuera” del país. Al punto de que Honduras “ya no es un problema”. El sindicalista cuenta un episodio que le sucedió en Francia recientemente. Lo habían invitado a dar a una charla a la Universidad de Pau, y los organizadores le habían preparado una serie de entrevistas con la prensa. Un periodista del diario Le Monde que pensaba reportearlo le dijo que finalmente no haría la entrevista, que sus jefes le habían ordenado no hacerla. Honduras ya estaba “fuera de agenda”, le dijeron.

De lo que cambió con la reforma política y por qué es proscriptiva



Luego de la derrota electoral que sufrió el propio Néstor Kirchner en junio de 2009, y a menos de un año de la derrota en las calles y en el congreso de las retenciones móviles, donde se articuló una amplia alianza social y política encabezada por los sectores de la derecha, y que encausó a sectores de la izquierda, el progresismo e incluso hasta intendentes supuestamente kirchneristas, que como Bruera, mediante el incentivo del corte de boleta apoyaron de hecho a De Narváez, hizo que el gobierno nacional empezara a hablar de la necesidad de una reforma política.

Se instruyó al Ministro del Interior, Florencio Randazzo, que convocara a una mesa de diálogo con los partidos políticos con representación en el congreso. Si bien esa mesa de diálogo nunca terminó de funcionar, y luego de acusaciones cruzadas, la presidenta presentó la reforma política el 28 de octubre de 2009, sin la presencia de opositores. La presidenta reconoció que la reforma está inspirada en el sistema estadounidense (uno de los más restrictivos del mundo), donde los dos partidos que se alternan en el gobierno celebran elecciones primarias para elegir a sus candidatos a cargos ejecutivos.

De allí surgió un cambio fundamental en el sistema electoral argentino, por primera vez en la historia las elecciones se desdoblan y con dos meses de diferencia se votan candidatos y luego autoridades.

La idea de implementar elecciones de candidatos abiertas a todos los ciudadanos, no es mala en sí misma, sobre todo después de haber tenido varias elecciones generales que eran de hecho una interna del PJ. Sin embargo para que cumplan su objetivo se necesita más un cambio de cultura en la vida interna de los partidos políticos tradicionales, que una ley. Durante todas sus historias tanto radicales como peronistas resolvieron sus diferencias mediante fraccionamientos y creaciones de nuevas personerías para competir entre sí en elecciones generales.

Claramente el objetivo de esta reforma no es fortalecer la vida institucional de los partidos políticos para que presenten candidaturas unificadas. Sino el gobierno hubiera disuelto las personerías alternativas al PJ, como el frente para la victoria, o no hubiera permitido las listas de adhesión, que en la práctica son lo mismo que las colectoras, habilita que personerías disidentes al PJ oficial lleven la misma candidatura a presidente, gobernador, jefe de gobierno, etc.

Su objetivo real es fortalecer el bipartidismo, pero no como en EE.UU. demócratas y republicanos; sino a la criolla UCR, PJ y los principales sellos de goma que se desprendan; y dejar a fuera a los partidos políticos en formación o que no cuenten con enormes recursos como para comprar los requisitos legales.

Sino no se entiendo porque la ley obliga a los partidos que tienen un único candidato a presentarse a elecciones donde para ellos no se elige nada; mucho menos se entiende por qué ponen un piso mínimo de 1,5% de los votos emitidos a sacar en la primaria para poder presentar la lista a la elección general. Esto genera un mecanismo perverso donde el Estado convoca a elegir candidatos entre las opciones de un determinado partido, a la vez que nos obligan a las fuerzas que tenemos una única lista a pedirle a la gente que vote por un candidato que ya está elegido. Parecería que la ley incentiva a los partidos a generar competencia interna para darle sentido a la elección. Sin embargo el piso de votos no se aplica al partido, sino a la lista; o sea que si se presentan dos listas de un mismo partido, y una de ellas obtiene el 1% de los votos de toda la elección, y la otra lista el 1,3%, el partido queda excluido, cuando en realidad el partido logró el 2,3%. Además los candidatos que pierdan la elección primaria a un cargo ejecutivo no podrán presentarse para ningún cargo en las elecciones generales.

Pero como si esto fuera poco además para que la junta electoral acepte las listas a la elección primaria cada una de ellas debe presentar adhesiones (firmas) con fotocopias de documento, en un número que represente el 4 por mil del padrón general del distrito. O sea 22.191 en la provincia de Buenos Aires, y 1882 en la ciudad de La Plata, que a la vez es la 8ª sección electoral. Además de ser de por si incumplible este requisito, ya que es un atropello a la intimidad de las personas que todas las listas que se quieran presentar a la elección estén pidiéndole sacarle fotocopia al documento de al menos 22.000 ciudadanos, estos solo pueden adherir a una sola lista. Sin embargo gracias a la presentación ante la justicia de varios partidos políticos, entre ellos los que integran el movimiento Proyecto Sur, se logró que la Corte Suprema de justicia suspendiera la presentación de avales para las listas de legisladores provinciales y gobernador. De manera que solo hubo que presentar 200 avales para la categoría de intendente y concejales.

También se hicieron otras modificaciones restrictivas como por ejemplo que las afiliaciones para los partidos reconocidos por la nación deben contar con fotocopia de DNI, cuando hasta ahora bastaba con firmar una ficha; y la desafiliación que antes era automática, o sea al afiliarse a un partido se caía cualquier afiliación anterior, ahora hay que ir a los tribunales federales a constatar si se está afiliado a otro partido y hacer un trámite de desafiliación antes de llenar una nueva ficha.



¿Qué, cómo y cuándo se vota?

El domingo 14 de agosto se celebrarán las elecciones primarias. En ellas se elegirán que listas se podrán presentar en la elección general, y en el caso de que hubiera competencia en algún partido se determinará como se conformaran las listas a cargos legislativos; ya que en ese caso según los resultados en la elección general podrían presentarse una lista que incorpore candidatos de la lista que perdió. Sin embargo lo más probable es que cada partido presente candidatos únicos, o sea que todos los peronistas vayan como partidos diferentes.

Por primera vez en la historia de las elecciones argentinas las mesas de votación serán mixtas, con un padrón único. Dentro del cuarto oscuro estarán todas las listas de todos los partidos que hayan logrado cumplir los requisitos legales. Las boletas podrán tener colores y fotos de los candidatos. Las categorías van a ser: Intendente, concejales y consejeros escolares; legisladores provinciales; gobernador y vice; legisladores nacionales; y presidente y vice.

El votante puede elegir una lista distinta por cada categoría (cortar boleta), pero solo una lista de la misma categoría. O sea debe elegir participar de la interna de un solo partido, o elegir apoyar a un partido que lleva una candidatura única.

El domingo 23 de octubre se realizarán las elecciones generales para la elección de los intendentes, concejales, consejeros escolares, gobernador, legisladores provinciales, nacionales y presidente de la nación.

Allí estarán las listas de candidatos de los partidos con lista única que hayan obtenido más del 1,5% de los votos, y las listas ganadoras de las internas de los partidos que hayan presentado más de una lista, y que hayan superado el piso mínimo exigido.

No es Grecia. Es el capitalismo, ¡estúpido!



Los medios, las consultoras, los economistas, los bancos de inversión, los presidentes de los bancos centrales, los ministros de hacienda, los gobernantes no hacen otra cosa que hablar de “la crisis griega”. Ante tanta vocinglería mal intencionada es oportuno parafrasear aquella frase de campaña de Bill Clinton para decir e insistir que la crisis es del capitalismo, no de Grecia. Que este país es uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista y que es a causa de ello que por allí hacen eclosión las contradicciones que lo están carcomiendo irremisiblemente. La alarma de los capitalistas, justificada sin dudas, es que el derrumbe de Grecia puede arrastrar a otros países como España, Irlanda, Portugal y comprometer muy seriamente la estabilidad económica y política de las principales potencias de la Unión Europea. Según informa la prensa financiera internacional, representativa de los intereses de la “comunidad de negocios” (léase: los gigantescos oligopolios que controlan la economía mundial) la resistencia popular a las brutales medidas de austeridad propuestas por el ex presidente de la Internacional Socialista y actual primer ministro griego, Georgios Andreas Papandreu, amenazan con arrojar por la borda todos los estériles esfuerzos hasta ahora realizados para paliar la crisis. La zozobra cunde en el patronato ante las dificultades con que tropieza Atenas para imponer las brutales políticas exigidas por sus supuestos salvadores. Con toda razón y justicia los trabajadores no quieren hacerse cargo de una crisis provocada por los tahúres de las finanzas, y la amenaza de un enorme estallido social, que podría reverberar por toda Europa, tiene paralizada a las dirigencias griega y europea.

La inyección de fondos otorgada por el Banco Central Europeo, el FMI y los principales países de la zona euro no han hecho sino agravar la crisis y fomentar los movimientos especulativos del capital financiero. El resultado más visible ha sido acrecentar la exposición de los bancos europeos ante lo que ya aparece como un inevitable default griego. Las conocidas recetas del FMI, el BM y el Banco Central Europeo: reducción de sueldos y jubilaciones, despidos masivos de empleados públicos, remate de empresas estatales y desregulación de los mercados para atraer inversiones han surtido los mismos efectos padecidos por varios países de América Latina, notablemente la Argentina. Parecería que el curso de los acontecimientos en Grecia se encamina hacia un estrepitoso derrumbe como el que conocieran los argentinos en diciembre del 2001. Dejando de lado algunas obvias diferencias hay demasiadas semejanzas que abonan este pronóstico. El proyecto económico es el mismo, el neoliberalismo y sus políticas de shock ; los actores principales son los mismos: el FMI y los perros guardianes del imperialismo a escala global; los ganadores son los mismos: el capital concentrado y muy especialmente la banca y las finanzas; los perdedores son también los mismos: los asalariados, los trabajadores y los sectores populares; y la resistencia social a esas políticas tiene la misma fuerza que supo tener en la Argentina. Es difícil imaginar un soft landing, un aterrizaje suave, de esta crisis. Lo previsible y lo más probable es precisamente lo contrario, tal como ocurrió en el país sudamericano.

Claro que a diferencia de la crisis argentina, la griega está destinada a tener un impacto global incomparablemente mayor. Por eso el mundo de los negocios contempla con horror el posible “contagio” de la crisis y sus devastadores efectos entre los países del capitalismo metropolitano. Se estima que la deuda pública griega asciende a 486.000 millones de dólares y que representa un 165 % del PIB de ese país. Pero tal cosa ocurre en una región, la “eurozona” en donde el endeudamiento ya asciende al 120 % del PIB de los países del euro, con casos como Alemania con un 143 %, Francia, 188 % y Gran Bretaña con el 398 %. No debe olvidarse, además, que la deuda pública de Estados Unidos ya asciende al cien por ciento de su PBI. En una palabra: el corazón del capitalismo global está gravemente enfermo. Por contraposición la deuda pública china en relación a su gigantesco PBI es de apenas el 7 %, la de Corea del Sur 25 % y la de Vietnam 34 %. Hay un momento en que la economía, que siempre es política, se transforma en matemática y los números cantan. Y la melodía que entonan dicen que aquellos países están al borde de un abismo y que su situación es insostenible. La deuda griega -exitosamente disimulada en su gestación y desarrollo gracias a colusión criminal de intereses entre el gobierno conservador griego de Kostas Karamanlis y el banco de inversión favorito de la Casa Blanca, Goldman Sachs- fue financiada por muchos bancos, principalmente en Alemania y, en menor medida, Francia. Ahora son acreedores de papeles de una deuda que la calificadora de riesgo Standard & Poor's (S&P) calificó con la peor nota del mundo: CCC, es decir, tienen acreencias sobre un deudor insolvente y que no tiene condiciones de pagar. En igual o peor posición se encuentra el ultraneoliberal Banco Central Europeo, razón por la cual un default griego tendría consecuencias cataclísmicas para este verdadero ministro de finanzas de la Unión Europea, situado al margen de cualquier control democrático. Las pérdidas que originaría la bancarrota griega no sólo comprometería a los bancos expuestos sino también a los países en problemas, como España, Irlanda, Italia y Portugal, que tendrían que afrontar el pago de intereses mucho más elevados que los actuales para equilibrar sus deterioradas finanzas. No hace falta mucho esfuerzo para imaginar lo que sucedería si se produjese, como se teme, una cesación unilateral de pagos griega, cuyo primer impacto daría en la línea de flotación de la locomotora europea, Alemania.

Los problemas de la crisis griega (y europea) son de origen estructural. No se deben a errores o a percances inesperados sino que expresan la clase de resultados previsibles y esperables cuando la especulación y el parasitismo rentístico asumen el puesto de comando del proceso de acumulación de capital. Por algo en el fragor de la Gran Depresión de los años treintas John Maynard Keynes recomendaba, en su célebre Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero, practicar la eutanasia del rentista como condición indispensable para garantizar el crecimiento económico y reducir las fluctuaciones cíclicas endémicas en el capitalismo. Su consejo fue desoído y hoy son aquellos sectores los que detentan la hegemonía capitalista, con las consecuencias por todos conocidas. Comentando sobre esta crisis el Istvan Meszaros decía hace pocos días que “una crisis estructural requiere soluciones estructurales”, algo que quienes están administrando la crisis rechazan terminantemente. Pretenden curar a un enfermo en gravísimo estado con aspirinas. Es el capitalismo el que está en crisis y para salir de ella se torna imprescindible salir del capitalismo, superar cuanto antes un sistema perverso que conduce a la humanidad al holocausto en medio de enormes sufrimientos y una depredación medioambiental sin precedentes. Por eso la mal llamada "crisis griega" no es tal; es, en cambio, el síntoma más agudo de la crisis general del capitalismo, esa que los medios de comunicación de la burguesía y el imperialismo aseguran desde hace tres años que ya está en vías de superación, pese a que las cosas están cada vez peor. El pueblo griego, con su firme resistencia, demuestra estar dispuesto a acabar con un sistema que ya es inviable no en el largo sino en el mediano plazo. Habrá que acompañarlo en su lucha y organizar la solidaridad internacional para tratar de evitar la feroz represión de que es objeto, método predilecto del capital para solucionar los problemas que crea su desorbitada voracidad. Tal vez Grecia, que hace más de dos mil quinientos años inventó la filosofía, la democracia, el teatro, la tragedia y tantas otras cosas, pueda volver sobre sus fueros e inventar la revolución anticapitalista del siglo veintiuno. La humanidad le estaría profundamente agradecida.

¡Viva la Revolución Sandinista!

Extractos del Prólogo de “Memorias de la Lucha Sandinista”

Mónica Baltodano



El triunfo del pueblo y del FSLN, contra la dictadura somocista el 19 de Julio de 1979 fue posible por la participación organizada y consciente de mujeres y hombres del pueblo. El 19 de Julio fue el resultante histórico de resistencias pasa-das y el peso del acumulado histórico de las luchas populares.

En la ofensiva final se encuentran las huellas de un complejo recorrido de millares de gentes que cargan la genética de Diriangén, de Andrés Castro, de los patriotas de la guerra nacional contra los filibusteros yanquis, y los ejemplos de Zeledón y Sandino. Sobre la ruta por ellos abierta, vemos clarito pisadas de botas o pies descalzos, pasan por barrios, fábricas, quebradas, milpas y sindicatos, se multiplican en aulas de chavalos, chavalas y de universitarios.

Son los surcos de poetas rebeldes que caen con el fusil en la mano, de cárceles, de gritos de horror y torturas, de carcajadas solitarias en las noches de montaña de seres que parecen desquiciados, de un incansable ir y venir, de avances entusiastas que proclaman victorias y de des-esperados gritos de retirada. De marchas por las calles, de proclamas en los portones de las fábricas, de reuniones ocultas con voces de silencio. De complots y conspiraciones, de pechos abiertos y denuncias públicas de los tiranos. De centenares y miles de actos de heroísmo y sacrificio que salpican aquí y allá a todas las comunidades de la geografía nacional.

Hay pisadas de todo tipo, de signos políticos e ideológicos diferentes de todos los estamentos y clases sociales que, por cierto, confunden y desconciertan a muchos. Fueron muchos los rebeldes, que lucharon con las armas y la pluma, el ver-so, la prosa y la caricatura, que a veces parecían ser la misma cosa. No pocos de ellos cayeron como patriotas en este largo recorrido, como Pedro Joaquín Cha-morro, venidos de otros ríos y creencias, y que forman parte integrante, legítima, del mismo torrente nacional antidictatorial.

Rastros y rostros de hombres y mujeres estudiando a Marx con un candil, y de otros enseñando a leer. De dos en dos, de tres en tres, van y vienen las huellas por todos lados, de gentes que casi siempre andan desarmados, gritando: ¡Viva Sandino! ¡Derecho a la huelga! ¡Muera Somoza! ¡Mejores salarios para los maestros! ¡No a la reelección! ¡Patria libre o morir! Proclamas y ensayos, indubitables indicios materiales de que hubo una vez en que en Nicaragua se comenzó a pensar de manera diferente, dejando entrever por primera vez, la historia de clases. Son interminables las huellas, las pruebas materiales de una vasta historia, pasada, acumulada, que encierra, que esconde, el aparente misterio de las explosiones fina-les que echaron al traste a la dictadura.

Hay memorias, vestigios inconfundibles de santos, de héroes y visionarios, como Carlos Fonseca que no sólo soñaron con las multitudes insurreccionadas, sino que las fraguaron con sus manos e ideas, que las formaron durante años de soledad y sacrificios, para que parieran después los futuros contingentes sandinistas del gran movimiento antisomocista de la ofensiva final.

Nada fue producto del azar, ni fruto del ingenio de dirigentes en las últimas jornadas. Es una curiosa historia en la que los grandes acontecimientos se hacen sin caudillos ni jefes oligarcas. Sin árbitros ni intermediarios. Sin indispensables, ni Charles Atlas ni Superman.

Sólo quienes no sean capaces de entender, de percibir y conocer la oculta y frecuentemente silenciosa rebeldía de los nicaragüenses, que en interminables flujos y reflujos se vino forjando en décadas de lucha, a veces abierta, a veces de manera silenciosa, a veces con tiros y otras con sólo guitarras, pueden inútilmente intentar desvirtuar la historia.

Sin duda, desentrañar esta multiforme y prolongada resistencia popular y el proceso que termina por fundirla con la van-guardia, representará, para algunos, el peligro de derrumbar interesados y mezquinos mitos y leyendas.



¡La lucha sigue…!